Las tres vacunas contra el VPH, y en que se diferencian

Dra. Yori Roque y Dr. David De LunaInfectólogos · presidencia y secretaría de la Sociedad Dominicana de Infectología
NotaEs el pie del post original de Instagram, no un artículo redactado para la web.
Primero te explicamos: se han desarrollado clínicamente tres vacunas diferentes contra el Papiloma, que varían en la cantidad de tipos de VPH que contienen, aunque no todas están disponibles en todos los lugares:
- La vacuna tetravalente contra el virus del papiloma humano (Gardasil) se dirige a los tipos de VPH 6, 11, 16 y 18
- La vacuna nonavalente contra (Gardasil 9) se dirige a los mismos tipos que la anterior, así como a los tipos 31, 33, 45, 52 y 58
- La vacuna bivalente contra el virus del papiloma humano (Cervarix) se dirige a los tipos de VPH 16 y 18
Los tipos de VPH 16 y 18 causan aproximadamente el 70 % de todos los cánceres de cuello uterino en todo el mundo, casi el 90 % de los cánceres anales y una proporción sustancial de los cánceres de vagina, vulva, pene y orofaringe, mientras que los tipos de VPH 31, 33, 45, 52 y 58, que también son el blanco de la vacuna 9-valente, causan un 20 por ciento adicional de los cánceres del cuello uterino.
La vacunación con la vacuna tetravalente o nonavalente también protege contra las verrugas anogenitales (90 por ciento de las cuales son causadas por los tipos de VPH 6 y 11) que aunque son lesiones benignas, se asocian a morbilidad física y psicológica y tienen una alta tasa de fracaso del tratamiento.
Para adultos de 27 años o más, no se recomienda la vacunación de forma rutinaria; La decisión debe tomarse de forma individual ya que la probabilidad de exposición previa a los tipos de VPH de las vacunas aumenta con la edad y, por lo tanto, el beneficio de la vacunación contra el VPH es menor entre los pacientes mayores. Sin embargo, para algunas personas de este grupo de edad, como aquellas sin experiencia sexual previa o con un número limitado de parejas sexuales anteriores, el riesgo de exposición previa puede ser muy bajo, por lo que a ellos podría ofrecérsele la vacunación, por ejemplo en quienes se considera que tienen un riesgo futuro de exposición (porque tendrán nuevas parejas sexuales). Aunque los datos de respaldo son limitados, también se recomienda la vacunación para los trabajadores de la salud que pueden estar en riesgo de exposición ocupacional.


